Lo menos frecuente en este mundo es vivir

¨Lo menos frecuente en este mundo es vivir. La mayoría de la gente existe, eso es todo.¨ Partiré de esta  frase de Oscar Wilde que ya anteriormente habíamos citado en nuestro articulo ¨La rueda del hámster¨.

Ni tu ni yo sabemos durante cuantas décadas existiremos, y tampoco podemos aumentar nuestra estadía en la tierra, lo que si podemos es decidir si vivir o no mientras tanto, teniendo más décadas de vida y menos de simple existencia, así lograrás prolongarte en el tiempo.

Para vivir debemos de ser críticos, independientes, tener nuestros propios ideales, luchar por cada sueño y deseo, pero sobre todo hacer lo que nos apasiona. Nada de esto es posible mientras sigamos dentro de la rueda.

Desde el inicio de nuestra vida hemos seguido de manera casi automática una rutina, un sistema de educación que se cree adecuado para todos, a pesar de que cada uno de nosotros tenemos diferentes pensamientos, ideales, dones e intereses. Este sistema se nos impone desde pequeños, y nos desarrolla el espíritu competitivo, nos hace creer que la vida es una carrera, que no deben de haber contratiempos, que nuestra inteligencia se ve reflejada en nuestras notas de matemática o física, que la única nota aceptable es una A. Todos estos parámetros se han convertido en una negligencia educacional, que mata creatividad y no le da a todos nuestros dones la misma oportunidad, que le da mayor importancia a unos, haciendo sentir a quienes se destacan en otros como unos completos inútiles.

Pasamos tan ocupados en la rueda, viendo siempre al frente, avanzando lo más rápido posible que no hubo tiempo para detenernos a pensar ¨ ¿Qué es lo que quiero yo?¨. No hubo tiempo para cuestionar, y es que pasábamos 8 horas cada día oyendo que es lo que debíamos hacer, transformándonos poco a poco en marionetas que no hacen más que seguir órdenes.

¿A cuántos de ustedes se les fue arrebatado un pincel de las manos a cambio de un lapicero? ¿Una guitarra a cambio de libros de química? ¿A cuántos les quitaron el balón de fútbol que tanto les gustaba porque era una ¨pérdida¨ de tiempo? Estoy segura que a muchos, pero no nos equivoquemos, el problema no está en la educación, ni en la exigencia de parte de nuestros docentes, el problema tampoco está en que tengamos que estudiar clases que no nos gusten, porque cada una de ellas es importante a lo largo de toda nuestra vida. El problema está en que creemos que todo será mejor al llegar a la universidad, pero no es así, a ese punto a la mayoría se nos ha olvidado porqué nos gustaba tanto hacer trazos en aquel lienzo, ponemos excusas para la música porque ¨no se puede vivir de eso¨,  y el sueño de ser futbolista profesional no se convierte en nada más que eso, un sueño que poco a poco va despareciendo.

Es ¨mejor¨ estudiar aquella carrera que nos generará mayores ingresos económicos, algo que nos permita vivir ¨mejor¨, con más comodidades, algo que sea de gran demanda en nuestro país, o a lo mejor hemos decidido estudiar lo mismo que papá o mamá, eso los haría sentir orgullosos, pero ¿Y nuestro orgullo? ¿No importa acaso pasar el resto de nuestra vida haciendo algo que realmente no nos gusta? Creemos que con el tiempo nos iremos haciendo a la idea, que a medida que nuestra cuenta bancaria vaya creciendo más nos convenceremos de haber tomado la decisión correcta. ¿Realmente crees que eso te hará felices? ¿Nuestra ingenuidad es tan grande como para creer que los números en una cuenta bancaria determinan el valor de nuestra vida?

Asesinamos nuestros sueños, pero aun peor es que se ha convertido en una cadena, y cometemos el mismo crimen con nuestros hijos, nos adaptamos a la idea de que es lo correcto, después de todo no fue tan malo, ¡Somos exitosos!. Pero ¿Qué es el éxito para ti?

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