Cuándo te has quejado por última vez?

LinkEn nuestra vida hemos escuchado (y tal vez pronunciado) miles y miles de quejas o lamentaciones. Sobre el tiempo, el dinero, nuestra pareja, el trabajo, el tráfico, la comida,… creo que cada quien podría ampliar su lista aquí por horas. Adicionalmente, vivir en estos tiempos puede ser complejo si tomamos en cuenta que a diario somos receptores de noticias y sucesos que en su mayoría tienen un contenido negativo.

Pero te has puesto a pensar ¿qué resultados has obtenido de quejarte, además de garantizar que te amargues la vida por la insatisfacción? El quejarse es el camino directo para afectar tus relaciones personales, tu autoestima y tu sentimiento de bienestar. Genera un sentimiento de apatía y rechazo por parte de los demás. Con este artículo quiero brindarte dos ejercicios útiles que te ayudarán a frenar el hábito destructivo de lamentarse por todo, todo el tiempo.

El origen de la queja es sumamente importante para la sobrevivencia de la especie humana. Quejarse es el hecho de nunca conformarse con el estado presente y siempre querer mejorar. Por ello, es la acción de quejarse literalmente una acción positiva, puesto que al tener un sentimiento de insatisfacción, nos esforzamos en intentar de desarrollarnos de alguna manera para sentirnos mejor. No obstante, muchas veces el quejarse se limita a ser una acción rutinaria en nuestras vidas, originada de forma impulsiva a modo de reacción a un sentimiento de insatisfacción, de frustración e impotencia, aportando únicamente resultados negativos en vez de traer una aportación positiva a nuestras vidas.

Es altamente probable que crees que tus quejas normalmente se basan en situaciones donde sientes que no puedes influir o que no dependen de ti. Sin embargo, la verdad es otra a como podrás leer unas líneas más abajo.

Porqué quejarse muchas veces se vuelve en un hábito?

Cada pensamiento que pensamos produce una conexión entre neuronas en nuestro cerebro. Es como establecer un camino en una pradera de zacate (hierba) alto. Si caminas una vez – tus huellas serán visibles durante unos minutos. Si recorres el mismo camino a diario, con el tiempo se formará un sendero. Lo mismo ocurre en nuestro cerebro.

Por cada vez que repetimos un pensamiento o reiteramos una acción, este “sendero” se forma cada vez más marcado. Quiere decir, que entre más veces se repiten nuestros pensamientos (ya sea algo positivo o algo de lo cual nos quejamos), más probabilidad habrá de que éstos se fijen en nuestra mente.

Cuando nos quejamos es generalmente la razón de la queja una situación no muy agradable. Por lo tanto, el pensar en una queja produce que en nuestro cerebro se active una reacción de estrés, miedo o angustia… Por cada vez que repetimos estos pensamiento por consiguiente, también se hace más y más fuerte la reacción de las neuronas. Esto conlleva a la liberación de hormonas que alteran el funcionamiento del cerebro, como el cortisol y la noradrenalina, lo cual daña las conexiones neuronales que se encuentran en una de las principales estructuras del cerebro, el hipocampo. Esta zona del cerebro es fundamental para el desarrollo y evolución de la memoria.

A continuación un par de ejemplos, sobre los efectos de una concentración enriquecida de cortisol en el cerebro humano:

  •  bajaa la autodefensa del sistema inmunológico
  •  disminuye tu autoestima
  •  aumenta la ganancia de peso
  •  incrementa el riesgo de padecer depresiones

Hay incluso estudios que interrelacionan la presencia de esta hormona con una menor esperanza de vida (Link).

Vaya idea – quejarte mucho tiene influencia en tu esperanza de vida.

Dos ejercicios para quejarse menos:

 #1 Ignorar

Hay un sinnúmero de cosas de las cuales nos podemos quejar. Lo bueno – que podemos aprender a no tomarlas en cuenta y empezar a aceptar las cosas que no podemos cambiar. Por lo tanto, la primera estrategia que te puedo recomendar es que le des menos importancia a las cosas que te molestan tanto y que no puedes influir. Transformándolas en acciones positivas a tu vida.

Para hacerlo más claro:

  • Si oyes la queja de que “hay otro día con lluvia” ignora la fuente y piensa “Qué bien! otro día en que no debo regar las plantas”
  •  Si oyes la queja “Mi jefa es una pesadilla!” ignora este pensamiento e intenta cambiarlo por: “Pero con mi compañera me llevo muy bien”

La vida es una constante corriente de experiencias y tenemos que aceptar que no todo lo podemos controlar o influir. Por lo tanto, es a veces más económico ignorar ciertas cosas y ponerlas en otro contexto. Y aunque especialmente al inicio puede ser muy difícil lograrlo – con el tiempo verás los efectos que este pequeño cambio le dará a tu vida.

#2 Aplicar el método del” círculo de influencia” en nuestra vida

Dicho que hay muchas áreas en nuestra vida sobre las que no tenemos ningún tipo de control, es útil hacerse la pregunta de cómo estamos invirtiendo nuestra energía? (y quejarse es una manera muy derrochadora de gastar nuestra energía!).

Hay un modelo muy simple pero a la vez muy útil que se llama “círculo de influencia”. Nos revela que hay un círculo de preocupación que abarca todas las cosas que nos preocupan y que nos dan miedo. Entre ellas hay cosas sobre las que tenemos influencia directa y otras sobre las cuales no tenemos ningún tipo de control.

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Circulo de influencia (en base de S. Covey)

 

Ahora: Podemos malgastar nuestro tiempo quejándonos de cosas que nos preocupan o nos molestan, pero sobre las que no tenemos ningún tipo de control. Con un simple resultado – pérdida de tiempo y de energía.

En cambio, podemos hacer acciones relacionadas con cosas que si las podemos influir, con la consecuencia que aprovechamos de nuestro tiempo y que permitimos que nuestro círculo de influencia crezca.

Las personas exitosas muchas veces enfocan sus esfuerzos en el círculo de influencia, dedicándose a las cosas que pueden influir, con energía positiva y la perseverancia necesaria. A lo largo del tiempo hace que su círculo de influencia crezca.

Las personas reactivas muchas veces se concentran en hablar de sus preocupaciones, quejándose. Esto hace que su enfoque esté basado en el círculo de preocupación, en cosas sobre las cuales no tienen control (el clima, el mercado laboral, la política, etc.). Llevar la vida así tiene como resultado que el círculo de influencia se reduzca y que se confirme la creencia de que uno no puede cambiar nada.

Para concluir quiero compartir una pequeña oración y un consejo:

  1. El consejo es que a partir de hoy mismo debemos de dejar de quejarnos tanto.
  2. La oración es la siguiente: ”Señor, concédeme coraje para cambiar las cosas que pueden y deben cambiarse, serenidad para aceptar las cosas que no pueden cambiarse, y sabiduría para establecer la diferencia”. Amen.

Si conoces a alguien que se queja todo el tiempo comparte este artículo ahora mismo.

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